martes, 29 de noviembre de 2011

FIN DEL EXILIO

El sexo sin amor sólo alivia el abismo que existe
entre dos seres humanos de forma momentánea.
                                                    Erich Fromm.

Por fin
encuentro a mi país.
Ya no hay
problemas de pronunciación
y la ortografía
fluye suave.
Alcanzo tu boca
con mi mano izquierda
mientras jadeas y salivas
sobre mi roja bandera.
Paseo mi lengua
por tus fronteras
mientras me observas hacerlo
con tus ojos entrecerrados.
Me revuelco
en tu tierra
y tus aguas
y desciendo a tus minas
con el idioma que tengo
entre mis piernas.
Y proclamamos
con alaridos de placer
el delicioso acto
de unidad entre dos pueblos.

Dibujo de mi autoría. Copenhague, barrio de Valby 2001.


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domingo, 27 de noviembre de 2011

DEMOLICIÓN

Estas viejas torres mías
             se desmoronan
                   finalmente.

El cielo se ha quedado para siempre
                              fuera del alcance 
                                de mis ventanas
                                          y puertas.

Escombros que agonizan son malos compañeros
                                                              entonces
las palomas también han huido.

Viejos días celestes dibujo en el aire
                desde mis humos y polvos
   y en la triste grieta que es mi boca
            comienza a juntarse la lluvia.

Arte visual de mi autoría. Københan 2002.

Del Poemario EXILIARIO
Copenhague-1975
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PALABRA MÁGICA

Para mi corazón basta tu pecho
para tu libertad bastan mis alas,
Pablo Neruda.

Caminamos por calles
que son ajenas
y la noche
y las luces
de un país lejano
nos llevan
nos traen
pero no nos tocan.
Jugamos
con las sombras
de nuestras manos
en la pared
bajo el mapa
y somos pájaros
y somos flores
mirando
hacia la misma dirección
como dos torres.
Y me abrazas
para dormirte
con la palabra mágica
escapando de tu boca
como una lágrima:
¡Chile!

Poema de mi poemario inédito EXILIARIO, Copenhague 1975.

Dibujo LA ESPERA de mi autoría. Copenhague 1997..

viernes, 25 de noviembre de 2011

BITÁCORA DE UN PUEBLO FELIZ


Después de la leche con miel
salimos al corral
y liberamos al último caballo alado.
El miércoles por la noche
encendimos la fogata
y en ella aparecieron
dragones del Tucúquere
pequeños como los dedos pulgares
de una adolescente inca.
El jueves, nada especial,
tan sólo vagar por el parque
y admirar las estatuas de piedra
que nadie sabe quién construyó.
El sábado bailamos hasta el cansancio
al ritmo de las estrellas
y al llegar la madrugada
nos tendimos sobre la hierba
para registrar en nuestros cuadernos
los segundos que transcurren
entre la puesta de la tímida luna
y la violenta salida del sol.
El domingo fresco y temprano
horneamos pan de maíz
y luego fuimos a la plaza
donde el alcalde nos contó el cuento
de la aparición del primer árbol
en la mitad de la Calle Principal.
En la noche del domingo
expulsamos a todos los amantes de la violencia
y nos dispusimos a cenar maquis y piñones.
Cantamos canciones mapuches
y nos fuimos a acostar emparejados.


De mi poemario inédito EXILIARIO, Copenhague 1976.
Dibujo/Collage de mi autoría. Copenhague 1997.
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UN MARTES CUALQUIERA

La formidable tonelada de un martes
se deposita sobre mi espalda.
Desde lejanas cabinas telefónicas
indago las misteriosas razones
de mi prematura indigencia.
Acudo puntual, bien pulido
y con mi mejor camisa
a las eternas citas
de la Asistencia Social
pero nunca hay asilo
tregua o espacio
para un hombre fuerte y sano
que ha cumplido los sesenta
pero incapaz de mimetizar sus alas
al color del acero, del hormigón armado
y a la competente voracidad de esta jungla.
Tantas preguntas huecas
desde el otro lado del escritorio
y tantos números de identidad
reemplazando mis manos y mis ojos
en las límpidas pantallas de Windows.
Y cuando este martes
reposa sus teclados sobre el horizonte
me voy a descansar a la plaza de la esquina
y a observar a los tiernos niños
con sus zancadillas y bofetadas,
sus tanques y sus misiles.

De mi poemario inédto "EXILIARIO", Copenhague 1976.

Dibujo "LOS NIÑOS DE LA MUERTE" de Ian Welden. Copenhague 2005.


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miércoles, 23 de noviembre de 2011

PASAJEROS EN LA NIEVE


Hemos clavado
nuestras banderas provisorias,
hemos traído nuestras maletas
y colchones,
nuestros dibujos
nuestro verbo
y nuestra música
a este país blanco.
Hemos ido criando
nuestras bacterias subdesarrolladas
y de cuando en cuando
lanzamos una piedra hacia el sur
con la esperanza de romperle
una ventana a nuestros verdugos.
Por las mañanas
vamos en patota
al hipermercado
y confundimos el alimento para perros
con nuestros añorados porotos
y se nos enredan las manos y los pies
en las flamantes escalas mecánicas.
¿Qué es una cordillera?
Me preguntaba mi hija
mientra lengüeteaba su soft ice
y yo no supe qué responderle
mientras introducía monedas
en el refrigerador electrónico.
De vez en cuando
nos llamamos por teléfono
para preguntarnos por la salud.
De vez en cuando
nos juntamos a conversar
mientras que afuera ya oscurece
y los días se transforman
en ingeniosos proyectos jamás realizados
y las noche en sueños abortados.



Arte visual del poema por Ian Welden, Copenhague 1977.

lunes, 21 de noviembre de 2011

AMOR POLUCIONADO



Aquí donde vivo
muy adentro de mí
en la regiones donde solía llegar el sol
donde crecían los bosques
en perfectos bouquetes azules,
(clandestinos guerrilleros del amor)
la mágica resina
de los formidables eucaliptus
que nos lubricaban los huesos
con la destreza de una estrella fugaz
se ha secado, ya no me ama.
Donde los ríos
donde los mares,
tan sólo me queda
un hueco de concreto
y un hueco de plástico
que me arden con furia
en mi noble bolsillo vacío.
¿Y qué hacer
para recobrar nuevamente al arroyo?
¿A la lluvia?
¿A los pastos enamorados
y a tu deliciosa fruta en mi boca?

Ian Welden, Dinamarca 1980.
Fotografías de Ian Welden, Valby, noviembre 2011,

domingo, 20 de noviembre de 2011

ODA A UN MAESTRO

Siendo muy joven, en el  umbral de la adolescencia, escribía poemas acerca de la vida y la muerte y los presentaba a los concursos literarios en mi querida escuela. Siempre los ganaba.
Un día quise hacer algo distinto  que reflejara mi admiración por uno de mis maestros, el señor Molina, profesor de Historia y Geografía.
Aquí les muestro mi poema ganador.
Entonces, yo tenía catorce años de edad. 

ODA A UN MAESTRO

Sólo impera embriagadora quietud.


Juguetean ráfagas doradas
entre plumajes sedosos
de nubecillas aladas.
Resignados pilares
de concreto maduro
mantienen silenciosos
ancianas paredes
que en gélidas baldosas
refléjanse,
entibiándose,
poco a poco.
Vagos sonidos mundanos
que la atmósfera recorren,
invaden el recinto sagrado
Mas la paz los desvanece,
haciendo que a sus hogares
retornen.
Sólo reina embriagadora quietud.
Astro
que comienza a derramar
vertientes rebosantes de oro,
mientras que la aislada
hija de la naturaleza,
alza,
fuerte,
sabia,
bebe con ansias
el benigno tesoro.
¡Álzase imponente
gigantesca palmera!
Acércanse lentos,
firmes,
pasos que resuenan
a lo lejos.
Uno
a uno,
responden agrietados pilares
con tibios susurros de ecos.
Paz de hombre
que aparece.
Quizás,
padre del sereno lugar.
Ojos tranquilos,
manos de consejo,
¡todo en un instante
quisiera acariciar!
Luego
se interrumpe,
lentamente,
la tibia melancolía,
Irrumpe,
¡hormigueo constante!
Jóvenes pasos en baldosas frías.
Manos inquietudes,
(sorpresa tenue).
Nueva fiesta de juventud
en el día que vuelve.
Líneas de maestro
hinchan de simpatía
Ojos serenos,
ya no son.
Ahora húmedos.
Refulgen alegría,
Se elevan
rápidas,
cien manos por los aires.
Sol que las aspira.
Y a todas ellas
una responde:
la más noble,
la que de amor sincero
arde.
Ya el astro
de lo más alto espía.
Revolotear de palomas.
Baldosas ya no frías.
Murmullo constante de joven vida
Figura de maestro,
que entre ellos,
jamás pasará inadvertida.

Ian Welden
Cuarto A de Letras
Liceo Victorino Lastarria
Santiago de Chile.


Imagen de la cabecera "La Sagrada Familia" por Ian Welden, Copenhague 1996.




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sábado, 19 de noviembre de 2011

LA ESTATUA ACOGEDORA



Cuando en los crepúsculos insomnes
me siento asustado y solitario
como un niño huérfano
y necesito a gritos a un padre
que me sujete entre sus brazos
para decirme que todo está bien
corro por las callecitas nevadas
de esta misteriosa Copenhague
en busca de las manos inmortales
del acogedor Hans Cristian Andersen.

Y entre ellas me deposito
ya que sus heladas caricias me reconfortan
su aliento de bronce me hace dormir
su solemne sombrero de copa
me otorga refugio político
mientras que las sonrientes hordas
de entusiasmados turistas japoneses
con sus anteojos y sus flamantes Nicon
nos toman fotos para la posteridad.

Fotografía del poema: Ian Welden, Copenhaguen 2005.


martes, 15 de noviembre de 2011

LA FRAGIL INTEMPERIE

"En el corazón de la batalla
me di cuenta que mis superiores
estaban más interesados en violar a niños
que en ganar el sangriento conflicto"
                         "Cita de un soldado publicada en Revista NEWSWEEK'  
                             durante la guerra de Vietnam".

Tengo hambre
como un animal jamás domesticado
abandonado a su mala fortuna
y a sus desdichas de niño.
Tengo sed
y una tormenta en mi vientre
que voltea creencias
banderas y religiones.
Tengo un miedo oscuro
que me da un valor peligroso
voy a reventar el universo
por una barra de pan.
Mis sonatas y silbidos
mis mágicas canciones de cuna
se perdieron en el lodo
desaparecieron de las estrellas.
Tengo hambre, sed, miedo.
Ten cuidado.


La ilustración del poema es un montaje fotográfico hecho por mi en 1995.

sábado, 12 de noviembre de 2011

PRIMERA NEVAZÓN EN VALBY




Me gusta levantarme en la madrugada, tomar un matecito y fumar un delicado rubio. Es la hora en que la noche se bate en retirada y el día, tímido aún, no se atreve a manifestarse del todo.

Acostumbro a salir a mi callecita El Caballo que Mató a la Vieja (Horse Kil de Vej, en danés) y caminar hasta la Calle Larga de Valby (Valby Langgade). A esa hora hay pocos transeúntes y me puedo dar el lujo de correr, saltar y cantar como un niño. Hoy salí  y cayó el primer cristal de hielo de una nevazón repentina. En cosa de minutos Valby estaba roja como la sangre araucana. Roja porque el sol de septiembre insistía en asomar sus cachitos rojos por entre las nubes de nieve.

Los daneses se apresuraron a salir y comenzaron de inmediato a hacer monos de nieve y guerrillas de pelotas.

Aparecieron trineos tirados por venados y el viejito pascuero con sus regalos y sus ho ho ho. Los niños y las parejas de enamorados estaban fascinados. Los empresarios con sus maletines de cuero bailaban la rezfalosa mi alma. Y nosotros los viejos nos sentamos en los banquitos de la plaza a fumar y comentar el milagro.

A las ocho de la mañana, salió el sol por entre las nubes. Siguió nevando, pero ahora la nieve ya era blanca.

En la gran pantalla TV de la plaza, los meteorólogos no entendían el fenómeno.La Reina Margrette se dirigió a los súbditos del reino. Estaba en bata de levantar, el cabello desordenado y sin la corona. -¡Está nevando en Valby!- dijo, y agregó -!Pero no en el resto del país. Esto es un acto de sectarismo y yo no lo voy a tolerar. He enviado a mi guardia real a Valby para sofocar la subversión de los valbyanos!

A los pocos minutos llegaron diez soldados adolescentes con sus trajes azules, sus desproporcionados gorros guerreros y sus sables de lata. Y lo primero que hicieron fue ponerse patines de hielo, ya que la lagunita de la plaza se había congelado.

Piérre, el garcon francés dueño del Café Ciré abrió sus puertas y  regaló jarros de cerveza a los mayores y orange crush a los niños.

Llegaron diez buses con policías y cinco tanques del Ejército Real, todos con gorritos con pompones. Los policías se apresuraron a ayudar a Piérre en la distribución de bebidas. La fuerza aérea dejó caer paracaídas con alimentos y medicinas.

A mediodía Valby fue declarado zona de emergencia y el sector fue acordonado por marines yankis, ya que la reina en persona pidió su ayuda.

A las seis de la tarde dejó de nevar. A las doce de la noche volvió la paz a Valby. No había más nieve en las calles, las fuerzas armadas y del orden se habían retirado. Los niñitos y sus padres estaban durmiendo. Los enamorados estaban haciendo lo que los enamorados suelen hacer.

Mi amigo y vecino Niels Winter me invitó a una cerveza y estuvimos en el Café Ciré hasta la madrugada, donde la noche se bate lentamente en retirada y el día tímido aún no se atreve a manifestarse del todo.


Otoño 2008


Fotografía del relato por Ian Welden, Valby, Copenhague, 2011.

lunes, 7 de noviembre de 2011

EL HOMBRE EN LA LUNA


Como un sonido
en el cielo
como una pequeña
mariposa
estabas destinada
a desaprecer
de mi vida.
Como un incendio
en el tejado
como un billón
de botellas de juventud
tienes el poder
de hacerme perder.
Como el hombre
en la luna
como una frío
y solitario atardecer
aprenderé
a vivir sin ti.

Ilustración del poema, montaje fotográfico de Ian Welden. Copenhague 2005.

ESCUCHAR MI CANCIÓN "THE MAN ON THE MOON" (EL HOMBRE EN LA LUNA)
http://www.goear.com/listen/e383af9/the-man-on-the-moon-ian-welden


domingo, 6 de noviembre de 2011

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Todos aquellos
que se han opuesto al amor
tienen un largo viaje por delante.
Deberán aprender a montar
sabias yeguas indómitas.
Cerrarle los ojos húmedos
a los caballos que agonizan.
Besar las manos ensangrentadas
de un cruzado llegando de la matanza.
Desencallar los veleros atrapados
en las playas de Normandía.
Reconstruir equitativamente
la vieja y noble Jerusalén.
Acompañar a Jesús
en su cruel calvario.
Atrapar a Barrabás
en las tórridas arenas
del Desierto de Atacama.
Esperar cuarenta días
y cuarenta noches
el regreso de Eros.
Recompensar cariñosamente
la pérdida de nuestra inocencia.
Pagar la monstruoso deuda
a los traicionados Ébanos
en los tiempos de la Trata
marcados con hierro al rojo
encadenados
de cuellos, pies y manos
hacinados
en los crueles navíos del horror.
Todos aquellos
que han desafiado al amor
sólo serán aceptados en el paraíso
si sus almas aprenden a bailar
la danza de la vida
a la luz de la luna
de la mano de sus amadas.




Fotografía del poema "La familia Andersen". Ian Welden, Valby, Copenhague noviembre 2011.


jueves, 3 de noviembre de 2011

LA SONRISA EN EL BAÚL




En el baúl de los recuerdos
encontré tu olvidada sonrisa
junto a tu muñeca de trapo
y tu diario de vida.
Desempolvando recuerdos
de tu mágica infancia
me pregunté sorprendido
¿dónde estarás ahora?
Llegas con tanta prisa
a mi casa solitaria
me das un beso de pasada
y te sumerjes en tu teléfono.
Y te vas nuevamente
como si nunca hubieras llegado
olvidando nuevamente tu sonrisa
en el baúl de los recuerdos.




Fotografía del poema,"Sidsel en su Mundo", de Ian Welden, Copenhague 2011.