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viernes, 24 de febrero de 2012

LOS MILAGROS DE UN DÍA

Huelo tu perfume
bailando entre mis geranios
en mi ventanal
y me haces comprender
que ya no eres mi mariposa
después de todo
sino un alma de pronto adulta.


Te sientas a comer una manzana
a mi lado y en silencio
y en la televisión malabaristas profesionales
penosamente intentan imitar
tus bellos movimientos distraídos.


Me llamas por teléfono
desde tu vieja plaza de juegos
me dices que llegarás a las siete
y te imagino ahí sonriendo
ya no como mi mariposita
sino como una hermosa mujer.


Llegas a casa a las nueve
y me miras sonriendo
como para constatarle a tu viejo padre
que vienes atrasada.
Y te sumerges en tus mundos virtuales
mientras que yo ya puedo dormirme en paz.


Fotografías de Ian Welden. Copenhague 1998 / 2000.

5 comentarios:

  1. Me sigue pareciendo un poema tierno, lleno de tu esencia tierna y acogedora y muy hermoso.

    Besos

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  2. Los hijos siempre nos llenarán de perfumes y de preocupaciones, incluso cuando hayan volado lejos.

    Bello, muy bello tu poema.

    Besos Ian.

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  3. Eres un estupendo padre, sin igual, no conozco otro mejor y eres un hombre noble y extremadamente cariñoso. Tus versos destilan ternura.

    Un fuerte abrazo y un beso con mucho cariño.

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  4. Qué bello, Ían.
    Nunca duerme uno tranquilo hasta saber que sus cachorros - jóvenes o adultos- están bien.

    Un abrazo enorme.

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  5. Cuando leía me recordaba de mi madre, ya fallecida, que se quedaba esperando hasta que llegara a mi hermano cuando salia a sus fiestas ...ella decía que mientras no llegara bien no podría dormir...
    todos los padres o la mayoría tiene este sentimiento!

    saludos!

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