Acaricio a esta madrugada moribunda
como si ella fuera la paloma de la paz.
Agonizante en el hueco de mis manos
su tibieza se desvanece de a poco
mientras que los cañones de la Gran Guerra Legal
vomitan con gran entusiasmo
sus indiscriminados proyectiles de la cobardía.
Acaricio a esta madrugada pálida
como si fuera una mujer mancillada.
Frágil en su feroz vergüenza
esconde su rostro huérfano de flores
ante la cobarde religión universal
de la Sagrada Matonería de las Violaciones.
Acaricio a esta madrugada que solloza
y la arrullo y la beso entre mis brazos.
Tantas almas ultrajadas y dolientes
dibujan alaridos de emancipación
en las húmedas paredes del metro.
Acaricio a esta madrugada de Thánatos
como quien acaricia a la mariposa que no logró sobrevivir.
El lobo gris y hábil de los pantanos
muerde todopoderoso a diestra y siniestra.
Diestra con su competente destreza asesina
y siniestra con su negro manto medieval.
como si ella fuera la paloma de la paz.
Agonizante en el hueco de mis manos
su tibieza se desvanece de a poco
mientras que los cañones de la Gran Guerra Legal
vomitan con gran entusiasmo
sus indiscriminados proyectiles de la cobardía.
Acaricio a esta madrugada pálida
como si fuera una mujer mancillada.
Frágil en su feroz vergüenza
esconde su rostro huérfano de flores
ante la cobarde religión universal
de la Sagrada Matonería de las Violaciones.
Acaricio a esta madrugada que solloza
y la arrullo y la beso entre mis brazos.
Tantas almas ultrajadas y dolientes
dibujan alaridos de emancipación
en las húmedas paredes del metro.
Acaricio a esta madrugada de Thánatos
como quien acaricia a la mariposa que no logró sobrevivir.
El lobo gris y hábil de los pantanos
muerde todopoderoso a diestra y siniestra.
Diestra con su competente destreza asesina
y siniestra con su negro manto medieval.
Fotogrfía de Ian Welden, Copenhague, barrio de Valby.

es cierto ÍAn , hay madrugadas que nos congelan hasta la esperanza
ResponderEliminarmadrugadas indemnes a nuestros anhelos
Felicitaciones, garra y potencia en tu poema
besitos y luz
Hay días donde se hace más evidente que vivimos en un mundo de lobos, y lo más triste es que nos hemos convertido en meros espectadores de esa crueldad.
ResponderEliminarGran poema.
Besos.
Yo siempre digo que los verdaderos animales no viven en la selva sino en las ciudades.
ResponderEliminarUn placer leerte Ian.
También yo escucho los gritos y sollozos de esas madrugadas, Ian.
ResponderEliminarY no se callan nunca.
Besos
Siempre calidad y profundidad en sus poemas. Un saludo.
ResponderEliminar♥
ResponderEliminarMadrugadas frías, amargas, dolorosas las hay siempre. Injusticias, violencias, muertes...son parte del diario vivir, desgraciadamente.
Tienes la habilidad de encontrar la intríngulis de estos temas sociales escabrosos y planteárnosla diáfana y con elegancia literaria.
Un fuerte abrazo y un beso con muchísimo cariño y admiración.
♥