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martes, 18 de diciembre de 2012

PLATOS DE SOLEDAD




"El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria y en el hambre".
Ernesto Sábato.





La guitarra de Ian Welden



Un viejo indigente, para ganarse la vida en el Parque Arauco en Santiago de Chile,  interpretaba con su guitarra su única canción Platos de Soledad.
La interpretaba cien veces al día y reunía unas chauchas para comprar unas marraquetas ya rancias y media botella de tinto avinagrado. Iba a su cuchitril a comer, dormir  y afinar su  instrumento. Y retornaba al Parque Arauco a seguir cantando.
Así era su vida. Ya ni pensaba en la soledad.

-...tantas salsas absurdas
cenadas en nuestra soledad...-

Su voz era profunda y afinada. Los transeúntes se detenían algunos minutos para escucharlo. Mismos transeúntes, mismo mendigo  y misma  canción de siempre.

-...tantos fideos ancianos
tantas papas vencidas...-

Un día a un productor   le gustó la canción y el viejo le pareció simpático.
Le preguntó si le gustaría ser famoso y  cómo se llamaba.  El viejo, no acostumbrado a hablar con la gente le balbuceó nervioso -...yo ni sé...-.
-Excelente nombre!- exclamo el joven -Johnny Se!-
De un día para otro el viejo fue lanzado al mercado con su canción PLATOS DE SOLEDAD.

EL FANTÁSTICO, ÚNICO
Johnny Se!
CON SU EXTRAORDINARIA CANCIÓN
PLATOS DE SOLEDAD!

El viejo se hizo millonario con los CDs y los DVDs. Sus conciertos en las ciudades más importantes del mundo le aportaban tanto dinero que no sabía qué hacer con él . Compró una fabulosa guitarra Western Fender y ante la incredulidad del productor, regaló su fortuna a la Asociación Mundial de Músicos Indigentes.
El viejo añoraba su antigua vida. Despreciaba a la gente que lo rodeaba, el whisky, las drogas y las groupies y hasta  los paparazzis y los fans.

Se encerró en su cuchitril.
Y la sensación de Johnny Se aminoró y en pocas semanas ya nadie hablaba de él.
Una mañana temprano el viejo tomó su  guitarra nueva, la afinó y la dejó en un rincón de la pieza. Sacó su  antiquísimo instrumento de debajo de la cama y se fue al Parque a cantar como siempre.


-Tantos fideos ancianos
tantas papas vencidas
tantos quesos de antaño
tantos tomates perdidos
tantas salsas absurdas
cenadas en nuestra soledad...

Porque nuestros platos son efímeros
y posponemos el paladar
para tragar sin saborear
y calcular en milímetros
la comida de antaño
la que tragábamos sin apreciar
y que hoy sería encanto
volver a probar
de la mano de la Viejita
humeante y deliciosa
que hoy nos lleva a añorar...-

La muchedumbre se detenía a mirarlo y algunos decían "trata de imitar a Johnny Se, pero le falta, le falta mucho..."


Ian Welden
Septiembre 2008.