jueves, 20 de diciembre de 2012

LOS NEWTONS




Siglos atrás, en una tarde europea, el joven Isaac Newton dormitaba bajo un manzanero.  Una manzana  cayó sobre su cabeza. El físico tuvo entonces una revelación que cambiaría la interpretación de nuestro mundo: "Todo lo que sube tiende a caer". O sea "La Ley de Gravedad" en versión muy simple.
Newton fue combatido por científicos y por la iglesia católica. Murió  en la miseria, pero pasó a la historia con su descubrimiento y su ley.
Como dato curioso, se dice que Isaac viajó a la India en su juventud y se enamoró de una doncella silenciosa.
 En el siglo diecinueve, un domingo en el pueblito de Adampoo, provincia de Punjab, India, un niño  de diez años de edad llamado Poonam Newton  jugaba bajo los manzanos de su barrio, absorto en su aparente ingenua tarea de lanzar las manzanas hacia arriba
hasta que éstas desaparecían entre las nubes y jamas volvían a caer.
Poonam sabía que ese fenómeno era importante, necesitaba explicarlo de alguna
manera para contárselo a su madre que se ganaba la vida lavando ropa ajena en el inmundo riachuelo cercano.
"Madre", le dijo a la hora de la cena, "estuve jugando con manzanas y descubrí algo
pero no se como se llama..."
"Come tu comida en silencio y cierra la boca" dijo la madre, con severidad.

Poonam murió pobre y anónimo, rodeado por sus doce hijos e hijas. Su nombre no pasó
a la historia ni se encuentra en libros de física.
Pero sus hijos tuvieron 476 hijos y estos tuvieron a 2304 y así fueron multiplicándose ad infinitum. Y todos lanzan manzanas hacia el cielo comprendiendo que "todo lo que cae, tiende a subir", explicando así el descubrimiento de Poonam y amenazando los cimientos geopolíticos de nuestro planeta y del universo entero.

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martes, 18 de diciembre de 2012

PLATOS DE SOLEDAD




"El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria y en el hambre".
Ernesto Sábato.





La guitarra de Ian Welden



Un viejo indigente, para ganarse la vida en el Parque Arauco en Santiago de Chile,  interpretaba con su guitarra su única canción Platos de Soledad.
La interpretaba cien veces al día y reunía unas chauchas para comprar unas marraquetas ya rancias y media botella de tinto avinagrado. Iba a su cuchitril a comer, dormir  y afinar su  instrumento. Y retornaba al Parque Arauco a seguir cantando.
Así era su vida. Ya ni pensaba en la soledad.

-...tantas salsas absurdas
cenadas en nuestra soledad...-

Su voz era profunda y afinada. Los transeúntes se detenían algunos minutos para escucharlo. Mismos transeúntes, mismo mendigo  y misma  canción de siempre.

-...tantos fideos ancianos
tantas papas vencidas...-

Un día a un productor   le gustó la canción y el viejo le pareció simpático.
Le preguntó si le gustaría ser famoso y  cómo se llamaba.  El viejo, no acostumbrado a hablar con la gente le balbuceó nervioso -...yo ni sé...-.
-Excelente nombre!- exclamo el joven -Johnny Se!-
De un día para otro el viejo fue lanzado al mercado con su canción PLATOS DE SOLEDAD.

EL FANTÁSTICO, ÚNICO
Johnny Se!
CON SU EXTRAORDINARIA CANCIÓN
PLATOS DE SOLEDAD!

El viejo se hizo millonario con los CDs y los DVDs. Sus conciertos en las ciudades más importantes del mundo le aportaban tanto dinero que no sabía qué hacer con él . Compró una fabulosa guitarra Western Fender y ante la incredulidad del productor, regaló su fortuna a la Asociación Mundial de Músicos Indigentes.
El viejo añoraba su antigua vida. Despreciaba a la gente que lo rodeaba, el whisky, las drogas y las groupies y hasta  los paparazzis y los fans.

Se encerró en su cuchitril.
Y la sensación de Johnny Se aminoró y en pocas semanas ya nadie hablaba de él.
Una mañana temprano el viejo tomó su  guitarra nueva, la afinó y la dejó en un rincón de la pieza. Sacó su  antiquísimo instrumento de debajo de la cama y se fue al Parque a cantar como siempre.


-Tantos fideos ancianos
tantas papas vencidas
tantos quesos de antaño
tantos tomates perdidos
tantas salsas absurdas
cenadas en nuestra soledad...

Porque nuestros platos son efímeros
y posponemos el paladar
para tragar sin saborear
y calcular en milímetros
la comida de antaño
la que tragábamos sin apreciar
y que hoy sería encanto
volver a probar
de la mano de la Viejita
humeante y deliciosa
que hoy nos lleva a añorar...-

La muchedumbre se detenía a mirarlo y algunos decían "trata de imitar a Johnny Se, pero le falta, le falta mucho..."


Ian Welden
Septiembre 2008.


sábado, 15 de diciembre de 2012

JAKELINE






MILAGRO
Para Jakeline Sommerfugl, por supuesto.
       

Dibujo de Ian Welden, Valby, Copenhague
En el cuarto piso del edificio del frente vive Jakeline, una mujer hermosa sabia y dulce. Ha vivido allí un año y yo recién la vine a conocer anoche.La observaba regar sus rosales en su balcón que da hacia el ventanal de mi departamento. O colgar su tentadora ropa interior recién lavada. 
La miraba con prudencia y ella me observaba sin disimulo; yo regaba mis lirios o escribía milagros en mi computadora. Sabíamos que existíamos. A veces nos encontrábamos en el supermercado de la esquina y ella me miraba desde sus ojos azules. Y yo hacía lo mismo, con timidez.
 Otro la habría abordado con "hola", o "te he visto en el balcón" o algo por el estilo. Pero yo  soy tímido.  Ayer al atardecer salí a caminar por la Calle Larga de Valby  y sentí pasos detrás de mi. Creí morirme. Era ella.Dios mío qué hacer! No tuve más alternativa que sonreírle. Ella me sonrió también y  me dijo "Te he visto caminar por aquí varias veces. Tú sabes quién soy yo. Me llamo Jakeline y tú te llamas Ian...""¿Y cómo sabes mi nombre?" le pregunté sorprendido.
"Porque te espío" y me regaló una  sonrisa de ángeles.Ambos sabíamos que íbamos al Café Ciré,así que seguimos caminando en silencio.
Anochecía y el frío  del otoño danés comenzaba a invadir Valby. 
En el café , Jakeline pidió un vodka doble con jugo de naranjas y yo mi Carlsberg de costumbre. Skål, salud! nos dijimos y nos ubicamos en un rincón.
El fantasma de Elvis cantaba are you lonesome tonight... Sobre el mesón,  Marilyn Monroe hacía striptease  y en un rincón Pinochet y Hitler  vociferaban y daban violentas palmadas y bofetadas en el aire

Yo sé casi todo de ti, tienes cincuentinueve años de edad, escribes milagros, has pintado hermosos cuadros, música, tienes dos hijas, eres chileno... y mucho más. Sé todas estas cosas porque te espío  pues me resultas interesante, me gustas".

Hitler se puso de pie violentamente y abandonó el local seguido por Pinochet. Ambos gritaban incongruencias pseudoplíticas.. Al mismo tiempo entró Hans Christian Andersen seguido de un patito muy feo parecido a él.

  Marilyn estaba desnuda y nadie le prestaba atención. recogió sus ropas y se fue corriendo, indignada.  Sin saber cómo ni cuándo Jakeline y yo nos estábamos besándonos  apasionadamente.
          Ésto es un milagro, pensé. Un milagro y un misterio.

El misterio me lo aclaró ella. Era muy simple: es profesora de castellano de mi hija...Salimos a la noche fría con luna llena y estrellas. Yo miraba estrellas propias. Caminamos de regreso y me invitó a su hogar. Y allí tocamos juntos el cielo toda la noche.
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Ahora,mientras escribo, riega su flores en el balcón. Me hace una seña, me sonríe y me susurra con sus labios deliciosos:
Nos estamos espiando...

viernes, 14 de diciembre de 2012

LA MUJER DE LOS OJOS DE ESTRELLAS NEGRAS


Fotografía y diseño de Ian Welden, Valby, Copenhague
Mi amigo Niels Winter y yo estábamos anoche en el Cafe Ciré. La concurrencia estaba exaltada ya que los fantasmas de Bill Hayley sus Cometas en el escenario tocaban "Rock Around the Clock" con una vitalidad sorprendentes. Todas las mesas estaban ocupadas y habían muchos clientes y fantasmas de pie o bailando. Por ejemplo, John Lennon y George Harrison, de los Beatles, cantaban a la par con Bill Hayley. Martin Luther King conversaba con John Kennedy. Violeta Parra  gritaba "No es mi música... no es mi música... pero míren que son buenos; puchas que son BUÉNOS!". 

Cada mesa tenía una vela y alrededor de las  llamas bailaban diminutas campanas. Walt Disney dirigía sus movimientos con una batuta de oro. El aire era denso de humo y transpiración, así como me gusta a mi, y Piérre, el dueño, servía entre las mesas aquí y  allá. Sonreía como el contento francés de siempre . "Sa vá, Piérre? comment andá le negocié?" le pregunté y el me contestó como siempre "Ah monsieur Ián, tres bien, tres bien" sobándose las manos.

 Alguien susurró mi nombre. Al voltear me encontré con dos ojos de estrellas negras que me sonreían. Detrás de ellos estaba una mujer linda.. "¿No te acordás de mi? Llegué recién al aeropuerto de Copenhague y sabía que te encontraría aquí". "¡Patricia!" exclamé sorprendido. Patricia, una mujer que hace varios años  me enamoró cual adolescente. Nos abrazamos y revivimos el beso que una noche nos dimos en La Calle Larga de Valby, cerca de mi casa. "Me doy cuenta de que no eres un fantasma" le dije. Me despedí de Niels y de la concurrencia y nos fuimos caminando a mi departamento. Esa noche conocimos la Gloria.

El domingo invité a mis hijas y a mis amigos a celebrar. Llegaron Tatyana, Sonnich y Anne Birgitte con sus hijos, Bader y Petra & Co., Erwin, Rubén, Jakeline y su madre, Ditte y Sussane, Pedro y Laura, Ken y Birgitte y su Co. Laura y Johanne. Todos con flores, botellas de vino Santa Rita y regalos para Patricia. Al dia siguiente después de plácidas horas de regaloneo en mi sofá llamé a mi amigo Ingmar Bergman, el famoso cineasta, millonario y filántropo sueco y le pedí prestado su pequeño avión Cesna, su helicóptero, su Rolls, su chofer Arne, y 20.000 dólares. Y llevé a Patricia a conocer a esta Dinamarca con reputación de  frígida y egoísta. Primero fuimos a la casa de los Andersen a ver el partido de football Suecia/Dinamarca. Tìos, tías, abuelos y niñitos se acomodaban en sillones y cojines mientras se repartían hotdogs, cervezas y coca-colas. La gritería era casi insoportable. Lamentablemente perdió Dinamarca. Volamos a las Islas Færo y paseamos por los imponentes fiordos mientras gaviotas færoenses nos guiaban por los pasos menos peligrosos gritando a los cuatro vientos "Están enamorados! Están enamorados!". Arne, el piloto, nos llevó a mirar a la Sirenita, esculpida en bronce, frágil joyita  sobre una  piedra en el mar. Luego volamos a la Isla de Bornholm, al sur de Suecia, a almorzar donde los Kofoed, una familia de pescadores bonachona y hospitalaria. "Debo estar en Santiago pasado mañana a más tardar, mis hijos me esperan", me dijo Patricia. Me invadió un sentimiento de pánico. Nuevamente la perdería. Llamé a Ingmar y él por supuesto puso su Jumbo Jet a disposición de ella. Esa tarde paseamos por la Calle Larga de Valby. Los milagreros estaban en plena actividad. Vikingos gigantescos asando inmensos jabalíes y repartiendo cerveza áspera y negra entre los paseantes. El organillero Per haciendo salir sombras multicolores cada vez que giraba la manivela. Niñitos rubios y morenos volando de aquí para allá mientras que sus madres tejían frazadas con suaves sedas de tela de araña. Tania la bailarina dibujó siluetas de neón en el aire. El argentino Pedro Paraná, que llegó a Dinamarca antes del diluvio, cantó tangos del Paraná conmoviendo  hasta las lágrimas a Patricia.

Esa noche nos despedimos. Se me fue una vez más la querida mujer de los ojos de estrellas negras.
 Ahora camino por mi pequeño departamento cual fiera herida. Creo que iré al Café Ciré a buscar a Neruda. Necesito desesperadamente que me explique sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada...

MI ÁNGEL






Para "the little boy inside the man"



Anoche  ocurrió  un festival en mi barrio en la Calle Larga de Valby.  Sus concursos de dibujo, teatro, música, baile, canto y juegos atrajeron a cientos de peques, con sus padres y abuelos.  

Me detuve a apreciar ese acontecimiento cuando una niñita de unos cuatro años de edad, disfrazada de angelito, me dijo -"Ian, cómprame un canastillo con frutillas, por favor".


Los canastillos con frutillas son una tradición de amistad en el festival así que la conduje a un puesto y  le compré uno. Supuse que se trataba de la hija de algún vecino. Luego, poniéndome una frutilla en la boca me comandó -" ¡Ven a sentarte conmigo!"

Nos sentamos en un banco y me preguntó: "¿Cómo te has sentido del estómago? ¿Has tenido recaídas?". Me sentí confundido y ella, al notarlo, me regaló una carcajada. "¿Cómo te llamas? ¿Quiénes son tus papás?" le pregunté. Observé sus rulos rubios y sus ojos azules. Su cara y personalidad me resultaron familiares. Sacó de su bolsillo un puñado de estrellitas  y me dijo, riendo: "¿No te acuerdas de mi, Ian? Nos vimos  el catorce de septiembre de este año. Yo te cuidé en el Hospital del Reino cuando sentías morirte. Me llamo Cinthya, Ian. ¡Soy tu ángel!".

En efecto, estuve hospitalizado en esa fecha. Me sentía mal por la noche y una enfermera muy dulce me calmó. Me hizo cariños en el pelo y con una canción de cuna me hizo dormir. Dijo llamarse Cinthya. Al día siguiente,  pregunté por ella. Los doctores me aseveraron que en  el hospital no existía una enfermera llamada Cinthya. Me dijeron que seguramente fue un sueño causado por la fiebre.

"¿Cinthya?...¿ángel..?" balbuceé, atontado.
"Es muy simple, cálmate", me dijo "Respira profundo, cómete otra frutilla. En el fondo, entiendes bien esta situación".
 Me levanté y respiré con fuerza varias veces. Sentí síntomas de desmayo. Paseé mi mirada por la Calle Larga, el festival no era una alucinación... era mi ángel.
Volví a sentarme  a su lado sin saber qué decir. "¿Por qué?" le pregunté. "Porque sí" me dijo ella coqueteando como la niñita que era. Luego se levantó, me dio un besito en la mejilla y con un "Nos vemos!" desapareció entre la multitud.





Fotografía de la narración, Sidsel Explorando el Fuego" de Ian Welden. Copenhague 2000.

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jueves, 13 de diciembre de 2012

DE AMORES Y DE BESTIAS

Dibujo de Ian Welden, Valby, Copenhague ©

Queridas amistades, este cuento fue rechazado por revistas virtuales su extensión. En realidad fue censurado por sus pasajes eróticos. La revista que tuvo la valentía de publicarlo fue: REVISTA ARENA Y CAL ESPAÑA.
L@s invito a juzgar por ustedes mism@s.  Ian.

DOMINGO
Me atacó con un revólver... Se lo quité... Estoy aquí con mis peores pesadillas. Mi sueño de tenerla para siempre está hecho escombros en el suelo de la cocina.  La he destruido. Espero a la policía.

SÁBADO
Su brutalidad me asusta. Se desnudó y se metió a mi cama como  fiera en celo. Se sació y encendió un cigarrillo. Ya no era mi amada, era una hembra hermosa, nada más. Se lo increpé y se rió. Me llamó "niñito estúpido"; "ingenuo" y  me abofeteó.  Salió a la calle, con sus ropas bajo un brazo, "Además, él es mucho mejor que tú en la cama!"

VIERNES A MEDIANOCHE
"Mi marido se enteró", dijo, con un guiño pícaro, mientras succionaba un tomate de la ensalada.
"Pero, ¿ cómo?", le pregunté. No pude creer que esta mujer era la angelical niñita que conocí hace menos de una semana.
"Yo le conté" 
"¡Pero para qué! ¿Por qué? No te entiendo...explícame por favor..."
¿"Por qué? ¿Para qué? y rió a carcajadas.  Vendrá a matarte uno de estos días, cuídate. ¿Vamos?" volvió a reír  y se puso su abrigo.
Caminamos despacio por la calles húmedas. Ella cantaba Im` Singing in the Rain. Me atormentaba su metamorfosis. No es que le tuviera miedo a su marido, éso me tenía sin cuidado. Sin explicaciones me dejó solo en la mitad de la calle.

JUEVES
Nos besamos a la entrada del metro.
Caminamos hasta la playa y entramos al agua. Hicimos el amor de una forma violenta para mí. Luego de secarnos, desayunamos con champaña
¿Por qué no nos casamos?" me preguntó. 
"¿Casarnos? ¿Por qué precipitarnos? Apenas nos conocimos el lunes... además,  ya estás casada".
"Me divorcio. Estoy hastiada de él".
 La playa estaba desierta y el amanecer se nos vino encima.
"Además, con él el sexo es una rutina exasperante" y eructó.
Yo guardé silencio, no había pensado en ese sexo. Recordé que el martes me dijo que eso ya había terminado. Además, la forma descarada en que eructó me dejó  sorprendido. Me dormí y al despertar ya no estaba. La busqué entre las rocas y la encontré bajo el muelle. Cantaba como una niñita; me enterneció.

JUEVES EN LA TARDE
Quedó de llegar a las ocho pero faltaba una hora aún. Tendido en mi sillón, me sentía  muy afortunado por tocarla.y poseerla.¡Dios mío, qué regalo me has dado! Estoy enamorado y soy muy feliz, pensé. 

JUEVES EN LA NOCHE Y MADRUGADA DEL MIÉRCOLES
Hicimos el amor varias veces. Fue nuestro regalo de cumpledías, me dijo.
Cenamos y luego conversamos el resto de la noche.
"Somos dos ángeles, yo una hembra y tú un macho".
"Yo no creo  en ángeles, creo en nosotros, tú mujer y yo hombre ¿Te da miedo?"
"¿Miedo de qué?"
"De ésto".
Sentí un escalofrío bajar desde mi cabeza hasta mi sexo. "Tengo miedo", le dije y ella me abrazó. Temblábamos. "Ésto" era un territorio desconocido para ambos. Y muy grande para administrar por dos simples seres humanos. También se lo dije. Lloramos y nos quedamos dormidos cuando  amanecía.

MIÉRCOLES
Desperté y ella se estaba vistiendo. Iba al trabajo con retraso.  Desde mi cama  me pareció una mujer madura y vivida. Me lanzó un beso con la mano y yo me puse a escribir esto. El resto del día me lo pasé divagando y esperándola. Escribí un poema que aún debo revisar.

MIÉRCOLES EN LA TARDE
Por teléfono dijo que me amaba con locura y temía perderme... Yo la tranquilicé como pude y fui a buscarla a su oficina. Sonrió cuando me vio llegar y me abrazó con efusión. Estaba nerviosa y me sugirió salir a caminar por la ciudad.
"Te he extrañado todo el día, embrujada por ti. No he podido concentrarme ni hablar con mis colegas. Él me llamó varias veces para invitarme a comer...."
Esa cosa tabú, "Él", me descompuso. A su marido no lo nombrábamos. "Él" había adquirido una dimensión extraordinaria en nuestras vidas. Era un fantasma que nos espiaba tras las cabinas telefónicas o desde los taxis.
Se tranquilizó. Esta ciudad amada por mí protegía nuestro amor y nos tendía la mano en momentos así. Cruzamos el puente y ya en la isla, bailaba eufórica como siempre. Ya era de noche. Dos sombras cayeron sobre nosotros. Una me abofeteó y tiró la suelo. La otra, la besó y manoseó descaradamente. Sin decir una palabra, mientras reían, desaparecieron en la oscuridad. Me levanté y la abracé. Extrañamente, ella también reía. 

MIÉRCOLES EN LA NOCHE
Ya en mi casa la consolé como pude. Como amante, como amigo y como padre. Estaba fuera de sí, lloraba y reía simultáneamente.Cuando  se calmó me abrazó y nos quedamos dormidos. Horas después, al despertar, aseguró que no había sido "Él". Que él no tenía idea de nosotros dos.

MARTES
Corrió hacia mí y de un salto aterrizó en mis brazos. 
"Dios mío, cómo te he echado de menos, mi amor".
"Yo también! ¿Estaremos soñando?"
"Soñemos hasta la muerte"
"Sí, mi amor! Hasta la muerte!".
Lloramos de alegría  en la mitad de la calle. Ella gritó que me amaba y los transeúntes sonrieron con nosotros. El planeta entero sonreía. Éramos felices. Corrimos a mi casa locos de deseo y nos amamos el día entero.
Jamás había disfrutado tanto con una mujer. Con su apetito sexual y su ternura al terminar el día estábamos exhaustos. Comenzó entonces una fiesta de comida y vino tinto.  A las dos de la madrugada cuando la llevé borracha a su casa, divisé la figura de su marido en una ventana.
Antes de entrar a su casa me dijo que no me preocupara por él; que ya ni siquiera se tocaban.
Lo importante del día fue que algo que excede los términos naturales nos reunió en una orgía de gozo. Y todo esto en unas pocas horas.

LUNES
Me dirigía a mi casa al mediodía cuando divisé a una mujer maravillosa. Su forma de caminar me produjo ternura y una erección.
"Te mereces un abrazo y un beso, hombre lindo..."
Nos besamos y a los pocos minutos hicimos el amor en mi cama. 
Y a las pocas horas, enamorados, nos contábamos nuestros secretos más íntimos. Este fue el milagro de ese lunes. Tenía que juntarse con su esposo y quedamos de vernos el martes.

Dos gaviotas volaron sobre mi riendo a carcajadas.


Publicado poe  REVISTA ARENA Y CAL ESPAÑA.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

CAMILA DE LA SOLEDAD


Fotografía y diseño gráfico de Ian Welden

Ayer  encontré a Camila en la Calle Larga de Valby. Es hija de mi amigo chileno Pedro Ramírez. Pedro llegó a Dinamarca  con su familia buscó asilo político a comienzos de 1990. Ella nació en Copenhague hace quince años.
La llamo "Camila de la soledad" porque no tiene amistades y se refugia en su cuartito del departamento en Valby. O sale en bicicleta a visitar a su padre. Él sufre de síndrome de adicción alcohólica; es alcohólico. Tanto su hija como su esposa, Rosa, han vivido muchos años de pesadilla. No hay "amigotes" ni "palizas", pero sus alucinaciones son tan fuertes que es afortunado de estar vivo aún. Hay deterioro crónico y acelerado del hígado y los intestinos. Hay incapacidad de trabajo e incapacidad para aceptar la realidad.
 La invité a tomar un helado. Me contó que su padre está nuevamente internado en el Hospital Psiquiátrico del Reino de Dinamarca. Estuvo sin beber alcohol por cinco días y las alucinaciones causadas por las abstinencias obligaron que llamar a la ambulancia. El médico de turno les dijo que no entendía por qué Pedro aún estaba vivo.

Camila lloró sobre mi hombro y me dijo que su madre no quería visitarlo más en el hospital. Que ya no tenía energías. Rosa sufre de una depresión aguda y sin embargo asiste diariamente a su trabajo en un asilo de ancianos donde realiza el aseo 
Pedro recibe un subsidio del Estado por enfermedad .
Camila sufre tambén de una depresión crónica y recibe medicina. Va al colegio, hace sus tareas y sale a bicicletear. No quiere hablar con sus compañeros y compañeras de curso. Se avergüenza de su padre. Todos están enterados; los profesores también.
Me dijo: "La sociedad es hipócrita, Ian. El alcohol debería estar prohibido, así como la marihuana y la heroína. El alcohol es una droga que mata. Y una botella de vodka cuesta tanto como una cajetilla de cigarrillos. Está lleno de reglas sobre no fumar y está  mal visto, o ilegal, fumar en la calle y ahora están intentando hacer una ley que prohiba fumar en la propia casa de uno. Y  las revistas o la televisión, están llenas de publicidad: whisky, Vodka, Aguardiente. Uno va a comprar pan al súper y ahí están las repisas llenas de botellas las veinticuatro horas del día! ¡Mierda!".
Yo no supe qué decirle. Tiene toda la razón.
Descargó su ira y su pena: "Todos piensan que ser alcohólico es una cosa feliz, irresponsable o mezquina. "El Borrachito contento e irresponsable" dicen. ¡La gente es ignorante! Mis compañeros de curso se burlan de mí. A mi mamá le hacen la vida imposible en su trabajo!
Me avergüenzo de mi padre, pero también me da una pena terrible. ¡Le tengo miedo y lo quiero tanto! ¡Tanto!
Y se fue bicicleteando hasta desaparecer en el horizonte.
Fui a ver a Pedro al hospital. Se alegró como un niñito. Lo tenían saturado de calmantes y lo peor ya había pasado. Esta vez lo internarán por un año o dos, me dijo el médico jefe. Han descubierto que Pedro desde pequeño ha sufrido de algo llamado "dolencia psicotípica" y que afecta a la gran mayoría de hombres con adicción alcohólica. O al revés: los hombres con psicosis típica usan alcohol para aliviar los síntomas, que son depresión aguda, angustia, pánico y alucinaciones.

Pedro ha bebido alcohol desde su infancia. Su padre era también "alcohólico" y Pedro tomaba de su aguardiente a escondidas. Su abuelo bebía y su hermano Jaime también. En realidad todos los hombres en la familia de Pedro deben haber sufrido o sufren de "psicosis típica" me dijo el doctor. Con este nuevo diagnóstico tal vez puedan sanarlo. Necesitará medicina toda la vida. Rosa tal vez podrá tener a su hombre nuevamente y Camila ya no pertenecerá más a la soledad.

Publicado por REVISTA INTERNENES ESPAÑA
http://internenes.com/index.php?module=recursos&func=jugar&grp=cuentos&pag=12&id=12396

martes, 11 de diciembre de 2012

QUE NUESTRO AMOR SANE ESTA NOCHE -VIDEO




http://www.youtube.com/embed/PKeyfZPyUUU?list=UUOb1PVRIU2O0GZsRO47NYaA&hl=es_ES

Que el viento alimente sus almas
hijas de nuestras entrañas.
Que la luz del sol en los árboles
las colmen de regocijo.
No olviden la textura de la tierra
y sientan siempre al planeta girar.
Guarden una semilla en los bolsillos
y tengan las manos llenas de colores.
Que la maravilla de las estrellas
sea su inspiración
y el amor que les hemos dado
un camino por el cual caminanr en paz.
Sean una roca contra la represión
con voces claras y poderosas.
Llenen sus corazones con compasión
y las mentes con fuerza creadora.


Musicalización y voces de Ian Welden.
Producción y diseño de Juan Luis Fuentes, Santiago de Chile.
Gracias a Herman Bustos por ser Herman Bustos,

Ian Welden.


Que el sol brille a través de mis huesos
Que el viento limpie todos mis pecados
Que la noche acaricie mis ojos
Que el agua se vierta en mis venas
Que el silencio sane mis oídos
Que los árboles susurren para mí
Que el cielo proteja mi alma
Que las estrellas reflejen mi mente
Que mis hijas canten y jueguen
Que nuestro amor sane esta noche
Que mis manos sean fuertes y serenas
Que mi corazón sea generoso y fecundo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

BIRMINGHAM, ALABAMA Y SAM


                                                    Fotog rafía y diseño de Sidsel e Ian Welden


De niño, viví  en la ciudad de Birmingham, en el sureño estado de Alabama, EEUU. Tenía siete años de edad. Era la época de segregación racial, jamás llamada apartheid por razones políticas.  Pero soy testigo de que en la década de los cincuenta lo que sucedía en el sur de Estados Unidos de América era apartheid. Se sufría terror. Allí viví pocos años antes del movimiento antirracista guiado por el reverendo Martin Luther King. 

Nuestra vida de blancos era humilde, pero cómoda. Vivíamos en un pequeño departamento con baño, agua caliente y electricidad. Mi madre chilena era dueña de casa y mi padre norteamericano empleado en una firma de automóviles. Teníamos un viejo Ford.
Un muro, como el antiguo de Berlín, nos separaba de la población negra. Tras él, los habitantes vivían en casuchas de madera, electricidad y un grifo.
Nuestra pandilla infantil efectuaba expediciones a la población negra que ocurrían sin  consecuencias para nosotros. Al contrario, los negros corrían el riesgo de ser linchados si entraban a nuestro sector.
Birmingham era entonces una gran ciudad del tamaño de Santiago de Chile.Tenia restaurantes, baños públicos, almacenes e iglesias sólo para blancos...
Los buses iban casi siempre llenos y los negros, por ley, cedían  sus asientos a los blancos. El conductor debía velar por su cumplimiento.

Yo iba a un colegio católico para blancos. Y tenia un secreto: Sam Johnson, un amigo mío de mi edad ¡ERA NEGRO! Yo lo visitaba a escondidas en su casucha . Su madre se alegraba  y me servía galletas con limonada. El padre jamás estaba. Sam me enseñaba aritmética. y, entre otras cosas, hablábamos de Superman y de los planetas. Ambos queríamos ser astronautas cuando grandes. Pero él sabía que jamás podría serlo y yo sí. Por esa razón, él me admiraba .
Con nuestra pandilla blanca jugábamos a la guerra o los vaqueros e indios e íbamos donde el carpintero Mr Wood a pedirle madera para hacer sables y rifles.Una noche, mister Wood fue linchado por el Ku Klux Klan y colgado de una árbol cerca de mi casa. Yo lo vi. Se dijo que hacía negocios con los negros...
Mister Wood era uno de los hombres más amables que he conocido. Así como mi padre. Yo le rogaba a Dios que el KuKluxKlan no fuera a lincharlo también. Mi viejo era amable con los negros. Y yo también.
Dios mio, que no me linchen por favor... rezaba en mis noches en vela. Era una época de Terror.  Blancos y negros vivíamos aterrorizados..Esto jamás se ha dicho.
Una madrugada, Sam cruzó el muro y vino a mi casa porque su madre estaba enferma y necesitaban un auto para llevarla al hospital. Desperté a mi padre y el dijo en voz baja JESUS CHRIST!
En pocos minutos Sam, mi padre y yo cruzamos el muro en auto, Secuestramos a la señora Johnson y entramos al Birmingham Hospital, solo para blancos.
El efecto de ver a dos negros en el hospital fue como detonar una bomba suicida. Pero mi padre, que era un experto del póker, no cejó. Elocuente, inteligente, desinhibido y astuto como un zorro, le dijo al sargento y al personal "No existe ley alguna que prohíba el tratamiento de un enfermo por razones raciales. Es tan solo una tradicionis culturalis. Si ustedes impiden que esta mujer sea examinada por un médico, usted sargento y sus cabos van a ser acusados por mi, que soy abogado, de intervention racist antilegal bambara .No tan sólo van a perder sus trabajos, sino que van a ir a parar a la carcel".
Sam y yo no pudimos reprimir una sonrisa. No pudieron descubrir el bluf.
Mi padre, un hombre alto y macizo de pelo rojo y ojos azules, de corbata y una pipa en la mano, era un ser que inspiraba respeto y temor.
La policía abandonó el hospital y la doctora de turno y las enfermeras atendieron a la madre de Sam. Había un silencio religioso. Yo estaba sorprendido porque nadie se atrevió a discutirle a mi padre, ni siquiera los pacientes racistas.
Se trataba de una peritonitis. Mi padre y Sam  salvaron a la señora Johnson.

Esto se supo en el barrio. El Ku Klux Klan no se atrevió a intervenir. Mi padre conservó su trabajo en la firma de automóviles. Y Sam y yo mantuvimos nuestra amistad clandestina.
Yo ya estaba de regreso en Santiago de Chile cuando estalló el movimiento anti segregación en Alabama en las ciudades de Selma, Montgomery y Birmingham. Lo vimos en televisión. Y yo imaginaba a mi amigo Sam Johnson entre las multitudes con una bandera norteamericana y un bate de baseball.


Arte visual de Ian Welden.

Publicado por Revista Letras Uruguay.

DE LIMOSNEROS Y DADIVOSOS


Fotografías y montaje fotográfico de Ian Welden, Copenhague.


De niña, salía con mi madre a caminar por la ciudad de Santiago de Chile. Cuando los mayores  hablaban de "el mundo", yo creía que se referían a esta urbe agitada y desordenada, llena de ocurrencias y de seres tan diferentes. Y tantos limosneros por todas partes con sus tarritos tintineando una monedita y sus lamentos: "...una limosnita, por amor a Dios!".
Había ciegos, mutilados, mujeres harapientas con guagüitas semidesnudas colgando de sus brazos, jorobados, cesantes hambrientos, niños deformes... todos gritaban "una limosnita, por amor a Dios!".
Algunas personas decían que no se les debe dar dinero, que son haraganes. Según otros, ganan fortunas con las dádivas de la gente ingenua. Mi madre guardaba respetuoso silencio ante ellos y daba muchas moneditas, por aquí y por allá. Yo sentía lástima y, a la vez, también repugnancia.

Busqué la palabra "limosna" en el diccionario y el resultado fue sorprendente: "Cosa que se da por amor a Dios para socorrer una necesidad". Y "dádiva": "Cosa que se da gratuitamente". Con esta información comprendí mejor al mundo. Busqué entonces intuitivamente "dadivoso": "Liberal, generoso, propenso a hacer dádivas".
O sea que mi madre era dadivosa, deduje. Me sentí orgullosa de ella y en mis momentos de  tristezas o confusiones comencé a pedirle a mis padres, parientes, profesores, amigas e incluso desconocidos en la calle "Un abracito, por amor a Dios!".
Teníamos a una tía abuela muy pobre. Vivía al otro lado de la ciudad; ahí donde las casas son de madera y los techos son tan frágiles que se vuelan si alguien suspira o estornuda. La tía Saruca fue  prostituta en su juventud, decían mis mayores. Carecía de una pierna y caminaba con dos muletas. Yo busqué la palabra "prostituta" en el diccionario y decía "Mujer que vende su cuerpo por dinero". Creí entender entonces por qué tenía una sola pierna. En su barrio vivía un hombre llamado Jesús María. Los enfermos y viejos iban donde él con  respeto a pedirle que les diera consuelo y consejos.
Saruca me llevó un día a conocerlo. Era dulce y parlanchín (según el diccionario: "Que dice lo que se debe callar") y sintiéndome perturbada ante su presencia le pedí "un abracito por amor a Dios!". Él me sonrió, me tendió la mano y me abrazó tiernamente.
O sea que me dio "...una cosa que se da por amor a Dios para socorrer una necesidad".
Ante esa situación inusual, muchos viejos enfermos, ladrones, prostitutas, limosneros y gente solitaria del barrio de mi tía me imitaron, recibiendo abrazos de ese sonriente joven pelucón y barbudo. Ese extraño dadivoso.
La noticia se hizo pública en todo Santiago de Chile y en las esquinas de la ciudad comenzaron a aparecer los llamados "limosneros de abrazos". Gente solitaria y necesitada de amor pedían  "un abracito por amor a Dios!" a los transeúntes.
Algunos decían que no había que aceptarlos, que la policía debería encarcelarlos por depravados y lascivos. Otros decían que eran prostitutas oportunistas y homosexuales degenerados.
Mi madre y yo les sonreíamos y les dábamos sus necesitados abracitos.
Y ahora ya  muy vieja y aún viviendo en Santiago de Chile, sentada al lado de mi estufa porque ya es otoño y hace mucho frío, despierto de estos recuerdos, tan sola, necesitando un abrazo de ese ser dadivoso que una vez me dio una limosna con tanto amor.


Publicado por REVISTA INFANTIL INTERNENES ESPAÑA
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