lunes, 26 de noviembre de 2012

TIEMPOS DE ESPANTO



Dibujo de Ian Welden, Copenhague 2001
              


y acumulando estos silenciosen una sola voz, la roncavoentrecortaddCuba90 Lo asesinó un capitancito,un generalito: en un tren[196]le dijo: ven, y por la espaldahizo fuego el generalito,parqucallarlvo95ronca de los cañaverales.  
Centro América
Mal año, ves más allá de la espesa
sombra de matorrales la cinturade nuestra geografía?Una ola estrellacomupanasuabejaazule100
contra la costa y vuelan los destellosdel doble mar sobre la tierra angosta...
 Delgada tierra como un látigo,calentada como un tormento,tpaseHondurastsangr105en Santo Domingo, de noche,tus ojos desde Nicaraguame tocan, me llaman, me exigen,y por la tierra americanatoclapuertaparhablar110toco las lenguas amarradas

"La guerra fue del cielo derivada
y en el linaje humano transferida,
cuando fue por la fruta reservada
nuestra naturaleza corrompida;
por la guerra la paz es conservada
y la insolencia humana reprimida;
por ella a veces Dios el mundo aflige,
le castiga, le enmienda y le corrige"
Alonso de Ercilla. LA ARAUCANA.

"Un día llega de lejos 
huencufe conquistador 
buscando montañas de oro 
que el indio nunca buscó 
al indio le basta el oro 
que le relumbra del sol 
levántate Curimón"

Violeta Parra. ARAUCO TIENE UNA PENA. 



TIEMPOS DE ESPANTO

Fueron tiempos de espanto
quisiera no recordar
lo que no vieron mis ojos
siempre en mi sangre estará.
Fueron los días de mis viejos
y aunque yo no estuve ahí,
oro por oro, grano por grano
y el arte de mentir y mentir.
Nuestro mar era un secreto
mas llegaron por ese mar
mil seres como nosotros
pero algo no era igual.
Clavaron en nuestra tierra
a un hombre con brazos en cruz
uno por uno, alma por alma
fueron robando la luz.
Será la historia del tiempo
será el poder del poder
fuera lo que se quisiera
nunca cesó de llover.
Tantos millones de soles
sin poderlos contemplar,
no llores negra, llora mi negra
no llores, llora no más.
No cantes hijo, canta mi hijo
canta, no cantes jamás.
Hoy sobre esta colina
siglo y siglos después
siglos sin darle descanso
a espaldas, brazos y pies.
Esos metales malditos
esas mañanas sin luz,
no llores negra, no llores hijo
no llores hombre en la cruz.

Ian Welden, Copenhague 1985.

3 comentarios:

  1. Un poema excelente, fiero y rotundo que delata la centenaria esclavitud con que los invasores subyugaron y siguen subyugando (África) a los pueblos indígenas en América Latina. En éste caso al pueblo Maupche.
    Te felicito Ían, me ha dolido en el alma leerlo.
    Un gran abrazo,
    Sylvias.

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  2. Ían, se me olvidó decirte que tu dibujo es escalofiántemente genial!
    Besos,
    Sylvia.

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  3. Siempre es una experiencia única pasar por tus letras mi querido Ian, un placer leerte!
    Te dejo un fuerte abrazo, buen inicio de semana.
    PD: Nunca he tenido problemas para comentar en tu sitio,pero si sucede estarás avisado.

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