sábado, 12 de noviembre de 2011

PRIMERA NEVAZÓN EN VALBY




Me gusta levantarme en la madrugada, tomar un matecito y fumar un delicado rubio. Es la hora en que la noche se bate en retirada y el día, tímido aún, no se atreve a manifestarse del todo.

Acostumbro a salir a mi callecita El Caballo que Mató a la Vieja (Horse Kil de Vej, en danés) y caminar hasta la Calle Larga de Valby (Valby Langgade). A esa hora hay pocos transeúntes y me puedo dar el lujo de correr, saltar y cantar como un niño. Hoy salí  y cayó el primer cristal de hielo de una nevazón repentina. En cosa de minutos Valby estaba roja como la sangre araucana. Roja porque el sol de septiembre insistía en asomar sus cachitos rojos por entre las nubes de nieve.

Los daneses se apresuraron a salir y comenzaron de inmediato a hacer monos de nieve y guerrillas de pelotas.

Aparecieron trineos tirados por venados y el viejito pascuero con sus regalos y sus ho ho ho. Los niños y las parejas de enamorados estaban fascinados. Los empresarios con sus maletines de cuero bailaban la rezfalosa mi alma. Y nosotros los viejos nos sentamos en los banquitos de la plaza a fumar y comentar el milagro.

A las ocho de la mañana, salió el sol por entre las nubes. Siguió nevando, pero ahora la nieve ya era blanca.

En la gran pantalla TV de la plaza, los meteorólogos no entendían el fenómeno.La Reina Margrette se dirigió a los súbditos del reino. Estaba en bata de levantar, el cabello desordenado y sin la corona. -¡Está nevando en Valby!- dijo, y agregó -!Pero no en el resto del país. Esto es un acto de sectarismo y yo no lo voy a tolerar. He enviado a mi guardia real a Valby para sofocar la subversión de los valbyanos!

A los pocos minutos llegaron diez soldados adolescentes con sus trajes azules, sus desproporcionados gorros guerreros y sus sables de lata. Y lo primero que hicieron fue ponerse patines de hielo, ya que la lagunita de la plaza se había congelado.

Piérre, el garcon francés dueño del Café Ciré abrió sus puertas y  regaló jarros de cerveza a los mayores y orange crush a los niños.

Llegaron diez buses con policías y cinco tanques del Ejército Real, todos con gorritos con pompones. Los policías se apresuraron a ayudar a Piérre en la distribución de bebidas. La fuerza aérea dejó caer paracaídas con alimentos y medicinas.

A mediodía Valby fue declarado zona de emergencia y el sector fue acordonado por marines yankis, ya que la reina en persona pidió su ayuda.

A las seis de la tarde dejó de nevar. A las doce de la noche volvió la paz a Valby. No había más nieve en las calles, las fuerzas armadas y del orden se habían retirado. Los niñitos y sus padres estaban durmiendo. Los enamorados estaban haciendo lo que los enamorados suelen hacer.

Mi amigo y vecino Niels Winter me invitó a una cerveza y estuvimos en el Café Ciré hasta la madrugada, donde la noche se bate lentamente en retirada y el día tímido aún no se atreve a manifestarse del todo.


Otoño 2008


Fotografía del relato por Ian Welden, Valby, Copenhague, 2011.

10 comentarios:

  1. Oh, Ian, parece un cuento de Navidad. Extraño, eso sí, pero cuento al fin y al cabo.

    Valby es un lugar privilegiado donde todos trabajan por la paz de todos y cualquier emergencia es sofocada de inmediato y reina la bondad absoluta incluso en mitad de los ejércitos:) Un cuento. Pero un cuento maravilloso.

    Abrazos

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  2. Ian, este cuento lo recibí en el correo y me gustó. Ahora lo he vuelto a leer y me sigue gustando. Es un cuento que te da para reflexionar.

    Besos

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  3. Yo justo puse ayer que hizo demasiado calor para ser noviembre....
    en fin aca se marca una verdad..
    se adelanto el clima...

    Besos mil.

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  4. Hola Ian
    un cuento para gustar sin dudas
    ...todo puede pasar no?

    saludos cordiales!

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  5. cosas del clima, algo natural para el paralelo en donde se vive
    abrazo grande y cuidate de los fríos entonces :)

    pd...si no lo puedes escuchar en mi blog , escúchalo en el blog de Jorge, es cosa de klikear el enlace que sale en el mismo post

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  6. Tu prosa es preciosa.
    Te contaré que a mi también me gusta la madrugada, es para mí la hora más bella, de hecho a ésa hora escribo, premunida de mi café y mi cigarrillo...
    Besitos en el alma y feliz domingo
    Scarlet

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  7. ¡Brrrrrrrrrrr! Qué frío.

    Bonita historia. Como todas las tuyas.

    Un beso y un abrazo con mucho cariño.

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  8. Una historia para recordar.
    Un saludo cariñoso, Ian.

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  9. Vine a leer su entrada.Un hermoso relato con una descripción detallada que nos transporta al escenario.Saludos.

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