viernes, 25 de noviembre de 2011

UN MARTES CUALQUIERA

La formidable tonelada de un martes
se deposita sobre mi espalda.
Desde lejanas cabinas telefónicas
indago las misteriosas razones
de mi prematura indigencia.
Acudo puntual, bien pulido
y con mi mejor camisa
a las eternas citas
de la Asistencia Social
pero nunca hay asilo
tregua o espacio
para un hombre fuerte y sano
que ha cumplido los sesenta
pero incapaz de mimetizar sus alas
al color del acero, del hormigón armado
y a la competente voracidad de esta jungla.
Tantas preguntas huecas
desde el otro lado del escritorio
y tantos números de identidad
reemplazando mis manos y mis ojos
en las límpidas pantallas de Windows.
Y cuando este martes
reposa sus teclados sobre el horizonte
me voy a descansar a la plaza de la esquina
y a observar a los tiernos niños
con sus zancadillas y bofetadas,
sus tanques y sus misiles.

De mi poemario inédto "EXILIARIO", Copenhague 1976.

Dibujo "LOS NIÑOS DE LA MUERTE" de Ian Welden. Copenhague 2005.


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2 comentarios:

  1. Le quitas el horror visceral a situaciones tremendas, Ian, pero dejas bien a la vista y en la piel todo aquello de hay.
    Te aplaudo.

    Buen fin de semana, un abrazo

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  2. Todo el paisaje es violento
    parece ser la tónica de este tiempo
    "moderno"...
    el derrotero del que ha servido
    buscando una pensión digna...después de tanto
    afanar en la vida...

    saludos!

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