viernes, 7 de diciembre de 2012

LA COLECCIONISTA



"Aunque camine por el más oscuro de los valles,
no temeré peligro alguno porque tú estás conmigo"
Salmos 23: 4




                   Fotografía y diseño de Ian Welden.©

La conocí una tarde húmeda cuando salía del Cine Andersen donde había visto una película polvorienta de Ingmar Bergman.
"Me duelen los huesos" me gritó y succionó su cigarrillo. La ignoré, pero ella no aceptó mi rechazo. Me siguió y me detuvo en una esquina donde los semáforos  lanzaban rayos multicolores al pavimento.
"Tú! ¡Me duelen los huesos! Haz algo, pues".
Su rostro groenlandés con sus ojos azules atormentados me vencieron. Me fascinaron.
"¿Qué quieres que haga?"
"Cómprame huesos nuevos. Tú pareces tener harto oro..."
"¿Eres puta?"
"¿Puta? ¡Ja ja ja! No. Soy astronauta. Estoy llegando del planeta Marte donde desenterré osamentas de marcianos que murieron hace millones de años. ¿Y tú? ¿Eres maricón? ¡Ja ja ja! Cómprame una cerveza, por favor".

El Café Ciré bullía de bebedores compulsivos, humo, transpiración y música de Lilly Allen. Nos sentamos a beber. Ella sumisa, me clavaba sus ojos húmedos,   con rimel esparcido por sus pómulos. Bebía su cerveza a sorbos pequeños, haciéndola durar, como si fuera whisky o coñac. Sentí la emancipación de la vejez en mi cuerpo desgastado. ¿O sería el descalabro de la poca juventud que me quedaba?

"¿Qué edad tienes, mujer?"

Como respuesta me mostró un documento a punto de deshacerse.
"María Jeremíasen, 14.12.80 -Uunuk, Groenlandia..."
"Si, a ver el tuyo?,
"Ian Welden, 14.12.48 -Santiago, Chile... ¡Hola, abuelito! Ja ja ja".
"Hola, hija... María..."

Algo ebrios subimos las escalas de un edificio que algún milagro mantenía en pie. La basura se amontonaba por los corredores sin luz y ratas y cucarachas se desparramaban despavoridas a nuestro alrededor. Sin embargo, un aroma a cilantro, ajo y frutas frescas recién cortadas nos acarició el olfato. Su morada consistía en un cuartito de una sola ventana con una cama en el suelo. El baño era un tarro de arvejas con etiqueta GREEN GIANT. Y un gigantesco ropero.

"Aquí vivo yo, viejo".
"Si, me doy cuenta".
"¿Qué te parece?
"Mal, pues!"
"Me imagino que tú vives en un palacio, ¿no?"
"No. Pero mi casa es distinta. ¿Tienes algo para comer?"
Sacó una lata de sardinas portuguesas, un pan rancio casi verde y se despojó de la chaqueta húmeda, los pantalones y la blusa. Tenía un tatuaje en un seno, SHHHH...Y cenamos sardinas saladas, con las manos y en silencio.

"¿Qué hay en ese ropero?"
"Osamentas humanas"

Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Intuí que era verdad. Abrió las puertas del mueble y una cascada de huesos cayó al suelo. Calaveras blancas, amarillas y oscuras con sus clásicas sonrisas de piratas detenidos en el tiempo nos observaron curiosas entre las tibias, costillas, fémures y peronés. En el ropero había esqueletos balanceándose cual mimos blancos colgados de ganchos para la ropa. Observó mi  estupor y me hizo cariño en el pelo, tranquilizándome.

"No tengas miedo, viejito. No soy una asesina."
"¿Qué es todo esto?"
"Son seres marginados que me regalan los cuidadores de los cementerios de la ciudad. No, no estoy loca, abuelito. Fui estudiante de medicina una vez en Groenlandia. Entiendo que no me creas, por lo que soy ahora, una mendiga que pide huesos por las las calles de Copenhague."
"¿Y qué haces con ellos?"
"Los cuido, les hablo y les canto a la hora de dormir. Los lavo, los seco y los acurruco contra mi pecho. Los consuelo en las noches de tormentas.
"¡Pero aquí también hay quijadas de burros, de bueyes y cocodrilos!"
"Por supuesto. Eran sus bestias de carga, sus fuentes alimenticias... Tienen todo el derecho de estar junto a sus amos".
"¿Y así me dices que no estás loca!"

Guardó silencio un instante. Afuera de la ventana llovía con saña..

"¿Y qué haces tú con tu vida, señor tan cuerdo?"
"Era arqueólogo".
Su mirada burlona me hirió.
"¿Tienes nietos y nietas? ¿Una esposa guardadita por ahí en algún ropero?"
"Tenía una hija de tu edad, murió en un accidente. Mi esposa me espera en casa".

Me hizo tocar las osamentas y recordar esa textura tan particular, ese diseño  resistente al tiempo que los seres humanos con toda nuestra ciencia no hemos logrado imitar.
"Tú sabes mucho de esto, señor arqueólogo. ¿Te da nostalgia?¿ Ternura?"
"Siempre me impresionaba encontrar huesos en mis excavaciones. Huesos de dos o tres mil años o más, con restos de vestimentas bizarras. Seres llenos de pasiones, orgullosos, codiciosos, inteligentes o estúpidos reducidos a esta modesta materia que llamamos hueso".
"Sólo te falta decir: `to be or not to be ´... ¿También eres filósofo?"
"Hace un frío horrible, ¿por qué no cierras esa ventana?"
"Porque por ahí entran las almas de estos huesos a reconciliarse con sus muertes, pues, viejo loco. O no crees en el alma?"
"¿Alma?"
"Sácate la ropa mojada y métete aquí a la cama conmigo que te vas a resfriar, necesito a un padre esta noche".
Puso su cabeza en mi hombro, olía a peces y a osos polares. Acaricié su cabello inmundo. Yo necesitaba a una hija. La ventana permaneció abierta y nos dormimos en paz. Sin embargo, desperté sobresaltado a medianoche. Una multitud de hombres, mujeres, viejos y niños de diversas razas se hincaba ante María. Murmuraban al unísono algo que parecía una plegaria. Gente entraba y salía del cuarto como si fuera la calle principal de una gran ciudad. Por la ventana trepaban soldados con prisioneros vendados y esposados; del  ropero brotaban cadáveres, insectos y bestias salvajes que vomitaban refrigeradores, computadoras y televisores. Del techo descascarado surgió una mano que me sacó de la cama y me levantó en el aire con su dedo índice y pulgar, como quien retira una mosca de la sopa. Me depositó a la salida del Cine Andersen donde recién había visto una  polvorienta película de Ingmar Bergman.



Publicado por REVISTA CULTURAL ARENA Y CAL ESPAÑA
http://www.islabahia.com/arenaycal/2010/176_noviembre/ian_welden176.asp








7 comentarios:

  1. Querido amigo Ían, ha sido un gran placer leérlo de nuevo y disfrutar de una historia que rompe barreras literarias. Tu genialidad es un don y con ese maravilloso don te burlas de tus lectores que esperan lo típico, una relación erótica entre tus dos personajes principales.
    Además de ser muy entretenido es deliciosamente surrealista.
    Enhorabuena!
    Sylvia.

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  2. Es un realto que atrapa me gustó mucho , un saludo cariñoso Bea desde mi brillo del mar

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  3. Buenos día Ian
    Primero...vengo a agradecerte la visita y ti lectura en mi espacio
    Tengo rato aquí, leyendo...y debo parar,porque se me desencaja la quijada...por cada linea leída, tengo la boca más abierta jajaja!!!

    Te felicito!!!! Tienes un maravilloso estilo literario y la imaginación...tu ángel!!!!
    Espero no te moleste si me llevo tu enlace a mi blogroll, para poder seguir tus actualizaciones!

    Un abrazo
    Gizz

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  4. Es un gustazo leerte Ian,trabajas muy bien la literatura, tienes un aire muy propio, inconfundible, felicidades.Buen fin de semana, gracias por ser y estar.Bss

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  5. Cariñosos saludos estimado
    sin dudas dejas un cuento lleno de lecturas profundas del ser humano...
    lindes que pocas veces sabemos desentrañar y que aquí magistralmente
    son expuestas...
    mis respetos de siempre!

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  6. Tus relatos siempre sorprenden y nos mantienen atentos, un placer leerte Ian.
    Te dejo un fuerte abrazo, buen fin de semana!
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  7. Por favor que susto!! siempre me sorprendes con un final desopilante
    Muy bueno
    Abrazo

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