sábado, 8 de diciembre de 2012

LA VIDA TERMINA CON UNA ESPERANZA


Photo
Fotografía y diseño gráfico de Ian Welden, Copenhague.
Con mucho amor, para mis hijas Helene y Sidsel.



Queridas amistades, conocí a la protagonista en mis años de juventtud en Santiago de Chile. Su espíritu de lucha a pesar de su invalidez me dio una lección de voluntad y amor por la vida. Mi congoja ante su suicidio siempre la llevaré, en mi alma. Su increíble inteligencia la acompañó desde muy pequeña haciéndola comprender su pasado en el útero de su madre, su presente atormentado y solitario y su futuro planificado hasta el más mínimo detalle.

Comparto con ustedes su ejemplo de entereza y  su quiebre final. El quiebre que la privó para siempre de esa vida que adoraba pero que terminó por traicionarla.

Ian Welden,
Copenhague.


INVIERNO
El hielo puede derretirse 
La nieve puede gotear
 
Pero nuestro amor jamás morirá.
 
Es invierno.

PRIMAVERA 
Flores de la tierra
 
Nacen
 
Y desperezan sus largos cuerpos.
 
Es primavera.
 

VERANO

El tiempo es cálido
 
Hermosamente cálido
 
Sobre un valle un lecho dormilón.
 
¿Vuelas, mi mariposa?
 
Es verano
 

OTOÑO
 
El otoño no existe.
 

Sidsel Welden,
doce años de edad 

INVIERNO
 

¡Miren dónde y cómo nací! Paralizada desde la cintura para abajo, en una casuchita insignificante cual pecado venial y con una madre solitaria como una estrella desvelada en la madrugada. Pero éste estado de conciencia prematura que he heredado de la humanidad; estos billones y billones de genes ancestrales que se han revolcado en mí desde mi gestación como un nido de víboras hambrientas me causan pánico y estupor.
Sé exactamente de dónde vengo, hacia dónde voy y por qué.
Yo esperaba belleza y riquezas. Gatear por los pasillos de una mansión misteriosa en un vestidito de seda blanca bordado con hilos de oro y plata Bailar pasos de ángeles en palacios lujosos ante las ovaciones de príncipes hermosos y las muecas envidiosas de princesas desplazadas por mi talento y mi belleza. Haber sido concebida con los talentos de una bailarina loca y atrevida, hermosa y ágil como una pantera blanca en celo. Pero, sobre todo haber nacido ingenua e ignorante.

"Duérmete mi guagua,
duérmete mi amor
duérmete pedazo
de mi corazón..."

Es mi madre quien me canta. Es bella, acostumbrada a ser amada y golpeada por los hombres y a transpirar en las fábricas de las enloquecidas ciudades asimétricas. Me parió con Gran Dolo,r como dice la Biblia
Mi padre desapareció para siempre por ahí, sin jamás haberse ganado el pan con el sudor de su frente. Ella me alimenta con un líquido blancuzco, espeso y levemente dulce que brota de sus pechos aún jóvenes y diestros.
Nos miramos a los ojos y una ternura  enigmática nos hace sonreír.
"Toma leche, guagua, toma mi amor, abre tus ojitos que salió el sol"
Me lleva en brazos a la ventana pero el sol es tan sólo un mito. Hacef río y lloro de dolor e impaciencia. Mis piernas no pueden protestar, patalear, y aún no puedo traducir mis pensamientos en palabras. Sin embargo, ella los entiende.
"Mamá, me da miedo la vida. ¿Qué será de mi cuando mueras? ¿Tendré que arrastrarme por las calles dejando una estela de excrementos tras de mí como los caracoles?"
"Hija, no tengas miedo. Yo estaré siempre contigo, te lo juro".
"Pero, ¿cómo puedes jurar semejante cosa? Vas a morir antes que yo..."
"No, hija mía."
Mi madre ya lo sabía.

PRIMAVERA
Llegué a otra primavera. Prima Vera... Vera Prima... y puedo gritarlo con mis siete años a cuestas. Qué hermoso y brutal es todo. Intrigante. In- tri- gan- te... puedo escribir en mi cuaderno. Y mi madre me ha enseñado a contar las sílabas, los granitos de arroz, las estrellas. Me arrastro como una foca por entre las malezas del potrero y descubro cosas fascinantes. La actividad de las hormigas se parece tanto a la de nosotros los humanos. ¿Seré humana? Mas bien podría ser una sirena con mis piernas inútiles colgadas a mis caderas. Mi madre me dice que pienso demasiado. Que me voy a volver loca. Ella usa la palabra "e lu cu brar".
"Ya estás ahí elucubrando de nuevo, chiquitita. No vale la pena".
Cuando al amanecer se va a trabajar, viene la vecina, que a la vez es mi madrina. Su hijo Gaspar de doce años de edad me lleva a pasear por la Avenida en mi coche de guagua. Nos reímos mucho. Tiene como yo la habilidad de poner las cosas en perspectiva.
"Avenida..."
"Ave nida..."
"El ave hace un nida!"
"Nida, ave!"
"Si no nidas te mato..."
Envidio sus piruetas y sus carreritas. Me voy a casar con él y me llevará por el mundo con sus músculos incansables. En brazos, como a una novia eterna. En algún verano fértil quisiera bailar para él. Un baile sereno ante un público en éxtasis. Pero a veces me siento muy enferma. No puedo comer y la vida me parece simple y triste. Pierdo mis fuerzas y no puedo arrastrarme. Mi madre llora y trata de consolarme. No hay dinero para llamar a un médico ni para comprar medicinas. Gaspar no es capaz de iluminar ese túnel oscuro y misterioso que tanto temo porque tanto me atrae.
"Déjame, Gaspar. Quiero estar aquí sin lucidez, por favor".
"No, niñita porfiada! ¡La vida es maravillosa! ¡Tú eres maravillosa! Sal de ahí..."
Me tiende una mano pero yo no quiero alcanzarla. Quiero caer y caer para ver qué hay al final. Tal vez no hay un final. Tal vez sí. Mi madre me toma la temperatura
. "Estás volando de fiebre, hijita mía. ¡Qué hacer! ¡Dios mío!".

VERANO
Despierto en un verano a los catorce años de edad. Mi madre ora a mi lado. Se ve marchita y muy cansada Gaspar ya no está más. Mi madrina me sonríe y me dice que su hijo se casó, como disculpándose. Lloro y me sorprendo pensando en el cochecito de guagua.
"Mamá, ¿dónde quedó el cochecito? ¿Quién me va a sacar a pasear por la Avenida?"
"¡Hijita mía, Dios ha escuchado mis oraciones! Si deseas pasear quiere decir que estás sanita!"
"Mamá, no sé si habrá sido Dios o el Diablo, pero me siento triste y muy sola, como siempre".
Mi madrina me trae una viejísima silla de ruedas. Una reliquia de los tiempos de su abuela, dice. Y salgo a la Avenida con mi corazón apretado como una piedra. Extraño a Gaspar y la horrible realidad de que jamás bailaré para él, de que jamás bailaré en mi vida, cae sobre mí como una muy mala noticia.
La Avenida está maravillosa con sus llanuras verdes y sus edificios locos en éste cálido verano, pero mi alma está llena de amargura y resentimiento. A pesar de mi temprana edad soy una mujer cansada como mi pobre madre. Mi extraña vida no tiene lógica alguna. Se me olvida que nací ya vieja un frío invierno hace catorce años. Lo comprendí todo demasiado temprano. El amor, el odio, los símbolos y las frágiles y temporales construcciones sociales y políticas de los hombres.

Me río a carcajadas. Tal vez debería ser candidata a la presidencia y no una pobre aspirante a bailarina con piernas de trapo. A veces me miro en el espejo y me encuentro bonita. Mi pelo es negro y mi piel blanca, casi pálida. Mis ojos verdes sorprenden a la gente en las calles y los hombres a veces me dicen obscenidades que me agradan. Pero los niños huyen de mí espantados  y los perros vagos me ladran. Cierro los ojos y me imagino perseguida por multitudes que quieren colgarme de algún poste para escarmiento de otros inválidos pretenciosos como yo. Leyes son promulgadas con urgencia en el parlamento prohibiendo nuestro derecho a la existencia;  cadáveres  lascivos abren sus tumbas ofreciéndonos sus lechos helados. Me he traicionado. Me he dejado atrapar por mi condición de humana.
"Ya estás elucubrando de nuevo, hijita mía; ¡te vas a volver más loca de lo que estás!"
Mi mamá me ha instalado en el potrero bajo un sol que hierve de ira. Aquí suelen venir las palomitas de la paz a comer semillas y gusanos. Una de ellas tiene las alas quebradas y no me asombra ver que las otras la picotean y violan sistemáticamente. Y vomito. Vomito a Gaspar y a mi madrina y al cochecito de guagua y la silla de ruedas.
Ciudades enteras, planetas y galaxias caen por mi magnífico vómito final y regreso al túnel benefactor llevándome solamente a mi madre y a mis zapatillas de bailarina aferradas a mi alma.

OTOÑO
El otoño no existe.



Publicado por REVISTA LITERARIA AZUL ARTE CANADA

Publicado por REVISTA ISLA NEGRA ESPAÑA

4 comentarios:

  1. Estoy segura, que mi transito, por este espacio será muy aburrido...
    Me será difícil, no ser una aburrida, que sólo atine a decir y repetir:
    ¡Bellísimo y Felicitaciones!

    Un abrazo y lindo domingo!

    ResponderEliminar
  2. Me gusta tu blog. Gracias por visitarme, yo te seguiré a menudo. Un gran saludo.

    ResponderEliminar
  3. Iam,me encanta esa inspección que haces de la estaciones a través del sentimiento,de la imaginación y de la creatividad...Vas tocando diversos temas y puntos de vista,que nos sorprenden y emocionan,amigo.
    Mi felicitación y mi abrazo grande por esa fluidez de ideas y sentires,que dán sentido a la vida...y a la literatura...sonrío.
    FELIZ NOCHE Y SEMANA QUE EMPIEZA,AMIGO.
    M.Jesús

    ResponderEliminar
  4. Hola Ian es tan intenso y bien logrado el relato que me estremecio
    L sumatoria de la paralisis y la pobreza asociada a las estaciones
    Muy bueno
    Abrazo

    ResponderEliminar